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miércoles, 3 de octubre de 2012

El viaje a Alemania. Los sueños se cumplen

Toda esa historia de Alemania empezó en agosto del 2008, en American Express, donde hice una sustitución de dos semanas, de recepcionista interna. Allí conocí a ER, un alemán de origen ruso. Nos conocimos precisamente porque yo estaba aburrida y me ponía a ver vídeos en Internet, y al pasar a mi lado lo oyó y me preguntó por uno de ellos...

Se acabó la sustitución, y volví a la empresa N por las tardes. Por las mañanas empecé las prácticas en Tecnocom (estaba terminando la FP de Marketing). Durante la brevísima historia con ER tuve la intención de mandarle un sms en alemán, así que tuve que recurrir a un compañero alemán de mi trabajo. (me incorporé en septiembre a esta empresa). Antes nunca me había fijado en ese idioma, me parecía curioso. También le pedí a otra compañera, Sonia, que sabía algo de alemán que me escribiera algunas palabras, como el saludo, los números, los colores, etc. Me parecía un idioma raro, pero como estaba pillada por ER, todo lo relacionado con él me interesaba.

Nuestra historia no duró mucho, él era muy independiente y siempre estaba ocupado, como no estaba dispuesto a renunciar a su rutina diaria para dedicarme algo de tiempo, corté rápidamente todo contacto con él. Pero mi interés por el idioma se mantuvo y poco a poco se convirtió en mi pasión. Así que seguí preguntando palabritas a mis compañeros, algunos verbos, pronombres y su pronunciación.

En octubre del año 2008, me tocaba asistir a una tutoría rutinaria en mi Instituto (Acababa de terminar una FP de Marketing), y mi profesora me mencionó que existían unas becas de Caja Madrid para ir a hacer las prácticas en el extranjero. Como ya estaba haciendo la práctica, decidí no molestarme a mirarlo.

Sin embargo aquella misma tarde en mi trabajo decidí darle una oportunidad. Me metí en la web, y vi que había tres destinos: Inglaterra, Irlanda y por primera vez un destino nuevo: Alemania... La beca era para hacer una prácticas no remuneradas durante un tiempo (casi tres meses en Alemania), pero con todos los gastos pagados (avión, alquiler, comida, tren, y ¡40 horas en una academia de alemán allí!). Había que rellenar una solicitud, adjuntar un paquete de documentos y a esperar a que te contesten.

Fui a hablar con mi compañera Sonia, nada más verla pronuncié: "¡A que me voy a Alemania!". Me animó a probarlo, y eso se lo agradezco de corazón. De hecho, me regaló un a libreta Moleskine para que haga un diario cuando viajara. Al final no lo hice, por eso lo haré por aquí :-)

Eché la solicitud y me olvidé del asunto.

A mediados de diciembre por la tarde recibí una respuesta vía mail: me invitaban a hacer una entrevista y la prueba de alemán al día siguiente. Una prueba es algo que yo no me esperaba, y evidentemente no iba a ir, porque me sabía como mucho unas 20 palabras. Al día siguiente por la mañana decidí llamarlos y avisar de que no iba a seguir con el proceso. Me contestó un señor muy amable con acento alemán. Le dije que no sabía que habría pruebas, y no veía el sentido de hacerlas, porque no hablaba alemán.

Me dijo:
-Ah, usted debe de ser Vilka, ¿verdad?
-Sí, soy yo...
-Sí, tengo aquí su CV, lo he estado mirando, y es la única que no sabe nada de alemán. (los alemanes siempre muy educados, "ustedeando")
-Bueno, por eso (ahora me echará la bronca por haberle hecho perder el tiempo)
-Bueno, he visto que tiene experiencia laboral, y eso es un gran plus. ¿Por qué no viene a hacer una entrevista al instituto Goethe? Pregunte por RG.

Salí de Tecnocom escopetada, apenas me dio tiempo a avisar de que no iba a poder realizar la tarea que me encargaron.

Llegué al instituto Goethe y pregunté por RG. Me dijeron, sí, sí, pero primero haz la prueba de alemán escrita. Y luego la prueba oral. Ni que decir tiene que no me enteré de nada en las pruebas, y en la oral pasé muchísima vergüenza porque me habían puesto con un chico para hacer un diálogo, y claro, él que sabía algo, me preguntaba cosas, yo intenté contestarle en inglés, pero me dijeron: en inglés no. Qué mal me sentía, y más por el compañero que por mi culpa no podía hacer el diálogo...

Al terminar las pruebas, volví a preguntar por RG, pero nadie sabía decirme dónde estaba. Decidí llamar por teléfono para poder localizarlo. Me contestó una chica y me dijo: ¿Tú donde estás? Porque él debe de estar llegando allí." 
- "Pero... Ese señor quién es realmente? Un profesor?"
- No, es el representante de la Cámara de Comercio Alemana.

¡Toma ya! Justo en ese momento veo a un señor muy alto hablando por teléfono y subiendo las escaleras y dirigiéndose hacia mí, me dice: "¿Vilka? Soy RG, encantado, me han dicho que me estabas buscando", y me da su mano. Nos saludamos, y fuimos hacia un aula donde él iba a realizar las entrevistas. Como comprenderéis, en aquel momento flipé mucho, así que estaba aturdida, y no recuerdo bien cómo fue la entrevista. Lo único que recuerdo fue que me dijo: Ya sabemos que no hablas alemán, pero tienes experiencia laboral y buenas notas, por lo tanto creo que te mereces la oportunidad de obtener esa beca. (Casi me da algo en ese momento). Le contesté algo como: "No le defraudaré y me pondré ahora mismo con los cursos de alemán para tener algo de nivel cuando vaya allí..." Se despidió de mi diciendo que vaya cuanto antes a tramitar lo del permiso de residencia, me estrechó la mano de nuevo, y me fui. Tenía las piernas de algodón, parece que no las sentía. (Me encanta revivir ese momento y sentir el cosquilleo y la emoción que me producía la posibilidad de ir a Alemania). 

Bajando por las escaleras le llamé a una amiga que es mitad alemana, mitad española, tenía que contárselo a alguien, y ella se alegró un montón por mi.

¡Qué ilusión!

En los días siguientes solicité una cita con la embajada alemana, que estaba muy cerca del Instituto Goethe. Allí tuve que presentar dos solicitudes para el permiso de residencia, porque la práctica que iba a hacer contaba tanto para el permiso de estudios como el de trabajo. Menudo jaleo, presentar todo por duplicado, las fotos parece que eran más pequeñas que las que pedían, pero colaron.  Me dijeron que en unas tres semanas me dirían algo.

La puntualidad alemana es asombrosa. Me llamaron 3 semanas después para decirme que ya me habían concedido el permiso. Pero seguía sin saber nada sobre la beca. Así que me armé de valor y llamé.

Contestó la misma chica que el otro día. Le dije: es que no me habíais llamado, y no sé si al final me han concedido la beca, porque sí que me han dado el visado. Me dijo: A ver, dime tus apellidos. Yo: "Ay, espere que tengo que respirar hondo.. Bueno, mi nombre es Vilka..." Y me dijo: "Sí, te la han concedido. Te hemos asignado una ciudad pequeña en el suroeste de Alemania, se llama Saarbrücken..."

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Se me olvidó mencionar que también me había apuntado a la beca para ir a Inglaterra. Me tocó hacer unas pruebas también de inglés. Había mucha más gente por cada puesto (para Alemania eramos casi uno por puesto). Al salir de allí, un chico me paró y me empezó a preguntar cómo de difícil había sido la prueba. Así fue como conocí a Delio, un chico portugués, que también se había inscrito para Alemania. Me dijo: Es que no me han llamado y no sé que hacer, no sé si me la dan o no, así que probaré para Inglaterra. "Pues llámalos tú cuanto antes, es lo que hice yo!" - le contesté. Unos días más tarde me llamó para decirme que le habían asignado Munich :)

En menos de una semana nos citaron a todos para recibir el billete de avión, de tren y toda la documentación. Yo fui sola, aunque muchos vinieron con los padres. La euforia se mezclaba con un mar de dudas, por suerte algunas me las resolvieron allí. Al salir de allí, tuve miedo. Pensé en que nunca había viajado sola para vivir en otro país, y todo sería tan nuevo: el idioma, las costumbres, la cultura, las personas... Me sentí agobiada, y estuve a punto de renunciar.

Pero la curiosidad me pudo, y además me acordé de Sonia, y de sus palabras bellas sobre Alemania, y dije, voy con dos "tacones"...! Creo que mereció la pena pasar un poco de vergüenza por esta gran experiencia.

Lo demás no merece la pena contarlo: mis preparativos, los nervios, las clases de alemán en las que me hice una nueva amiga, y por fin llegó el día D. (de Deutschland).

Como conclusión me gustaría decir que todo lo que uno se propone es posible conseguirlo. Hay que creer en ello y hacerte a la idea. Después de decidirlo, sólo hay que dar un primer paso, y luego la vida te empezará a poner las cosas de tal manera para que todo encaje y te conducirá hacia tu objetivo. Es así de fácil: el mundo es tuyo... Tan sólo tienes que coger lo que necesitas.

¡Gracias a todas las personas que me apoyaron y me dieron esa oportunidad!

Os dejo con la foto que me hice en el avión y la foto que hice del cartel de la estación central de Saarbrücken.


  

5 comentarios:

  1. Ohh!!! El qué lo sigue lo consigue, y tu tenías la ilusión que es lo más importante! Suerte!

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  2. Te felicito Vilka, es una historia de superación hermosa. Un besote.

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  3. Vengo del blog de Leer es Viajar de Lesincele y me ha encantado tu Rincón; por lo cual, si no te importa, me gustaría ser Seguidor de tan bello Espacio, lleno de Magia, Color, Sensaciones y Fantasía.
    Un abrazo.

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  4. Una historia preciosa y un perfecto ejemplo de superación. Estas son las pequeñas grandes cosas que hacen que uno tenga ilusiones en la vida y se anime a emprender nuevos proyectos, por imposibles y lejanos que parezcan. Está claro que querer es poder y tu historia me servirá para reflexionar cuando tenga dudas sobre si merece o no la pena intentarlo. Gracias Vilka por ayudarme a decidir sobre mi futuro! Un fuerte abrazo.

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  5. Qué guay, Vilka! Nunca hay que cerrarse las puertas :)
    Me alegro mucho de q hayas tenido esa experiencia tan enriquecedora. Para mí el alemán representa un reto muy grande pero no descarto q algún día llegue a ponerme con ello, ¡quién sabe! :)

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