Hola, soy Vilka y este es mi blog. Bienvenido/a :-)

martes, 18 de septiembre de 2012

El antes y el después. El proyecto oyedeb.com

Cuando empecé la travesura bloguera, no sabía qué iba a hacer, ni a dónde iba a llegar. Y aún sigo igual. Pero al menos tengo ya un comienzo, un punto de partida, y es mejor que nada. Descubrir el blogspot no cambió toda mi vida, porque yo ya escribía, en papel, trozos de periódicos, diarios, relatos, poemas... Pero cambió una parte de esta vida, que considero importante, y mi forma de pensar.


Un gran descubrimiento fue que hay muchísimos blogs, unos sobre la moda, otros sobre la cocina, y sobre todo, lo que más me fascinó: los blogs sobre las manualidades. Antes de adentrarme en ese mundo no se me había ocurrido que se puede crear un blog y poner en el las fotos lo que un@ hace. Tampoco sabía que se pueden ofrecer cursos. Antes ni me habría planteado publicar algo en Internet, porque el mundo de las páginas web, dominios y esas cosas siempre ha sido un completo misterio para mí, un poder que tienen unos pocos privilegiados. Y tampoco puedo decir que haya avanzado mucho en este sentido, pero estoy más dentro. No pretendo crear un nuevo Facebook, ni comprar un dominio todavía, pero he dado un paso hacia delante en conocer ese mundo tan apasionante de Internet.

En resumen, todo ésto me abrió la mente.

Hoy quiero hablar sobre alguien, a quién seguro que much@s ya conocéis: Déborah Marín. No he tenido el placer de conocerla en persona, pero estoy fascinada por su cabeza privilegiada. Algunos de sus proyectos son: Dumbo Shop y el blog Dumbo, El club Handmade y Craft and the City.

Y es que Deb tiene un nuevo proyecto: http://www.oyedeb.com/, os recomiendo que le echéis un vistazo, sobre todo si llevas tiempo con alguna idea de empezar a emprender, y tenéis dudas o necesitáis un empujoncito. Porque cuando las dudas están everywhere, y te pones tú mism@ muchos obstáculos, es difícil pensar con claridad. Y más difícil aún lo es, viendo la crisis y todas las dificultades que nos rodean.

Y lo que es chungo chungo ya es leer las historias de la gente que ha empezado desde cero, y ha llegado a algo, pero te das cuenta de qué estas historias (la de Benetton, o la de ALSA, por ejemplo) suenan un poco a cuento. Estas empresas surgieron en el siglo pasado, en otros tiempos, épocas, y con otros recursos... Nada que ver con la realidad actual. Necesitábamos historias contemporáneas, adecuadas a los tiempos que corren. Y Deb nos las aporta. Y nos anima a luchar por nuestros sueños (aunque suene tópico decir eso). ¿Cómo lo hace? Pues contándonos las historias de la gente real, y su propia experiencia, resolviendo las dudas, y disolviendo los miedos, poniéndonos los deberes y pautas a seguir, fáciles y sencillas. Cada martes recibo un artículo suyo en mi mail, y lo devoro, y por supuesto leo los comentarios, donde l@s demás comparten sus dudas, ideas, sugerencias, etc.

Desde aquí me gustaría darle las gracias por todo lo que hace. ¡Muchas gracias Deb, eres justo lo que much@s necesitábamos desde hace tiempo! Eso que haces es algo extraordinario.

PD.
No puedo decir que yo al final haya decidido hacer algo por mi cuenta, porque básicamente no dispongo de tiempo suficiente, entre la universidad y el trabajo, y los deberes de la universidad (y no menciono lo demás porque aburre ya), pero he dado un gran paso: tener la seguridad de que si decido hacer algo, sé a quién consultar, y dónde tener un buen manual.

martes, 4 de septiembre de 2012

Un poco sobre Suecia

Ayer abrimos un bote de mermelada y nos maravillamos de lo rica que estaba... El bote es pequeñito, pero el sabor es tremendo. Una mermelada de esas no es fácil de encontrar aquí, porque está hecha de fresas silvestres, y hecha con las manos de mi tía. Las fresas las recogió en el parque (bosque) al lado de su casa en Estocolmo. ¡Un manjar!
 
¿Qué os puedo contar de Suecia, y en concreto, de Estocolmo?


No sé ni por dónde empezar... 

Empecemos por el tiempo, que es lo que más se comenta cuando se habla de países como éste. El tiempo en Estocolmo es inestable. Igual por la mañana hay un solazo impresionante (en verano amanece a las cuatro de la mañana, y por eso hay que cerrar las persianas por la noche), luego puede granizar, llover, o estar nublado. Por la tarde noche puede salir el sol otra vez. Al día siguiente puede ocurrir al revés: por la mañana lluvia o nubes, y por la tarde un solazo que te ciega. La prenda obligatoria que no podía faltar en nuestras maletas: el chubasquero. Da igual que día haga, es mejor llevarlo, por si acaso. Nos salvó de la lluvia en más de una ocasión.
 
El cielo es muy azul (cuando no llueve), los bosques muy verdes (más que en Asturias) y no hay contaminación en el aire. Yendo por la ciudad te puedes encontrar liebres, venado, frutas del bosque, piscinas gratis, etc. Y si tienes una tarjeta sim sueca, tienes Internet gratis en tu móvil. Yo dudé en comprarla, pero luego no me arrepentí. Así podía estar en contacto con mis tíos y mis primas, y además subir las fotos a Fb.
    

Los precios. Al contrario de lo que muchos piensen, Estocolmo no es más caro que Madrid. De hecho, comprar una sim por 10 euros y tener Internet gratis, los sms a 6 céntimos con los de tu misma tarifa y pagar sólo el primer minuto en las llamadas, al final sale barato. No tuve que ni recargar el móvil.

 
El menú en los restaurantes oscila entre 12-14 euros (todos los precios los he traducido desde las coronas suecas). En uno de ellos recuerdo que pedimos sólo entrantes para poder cenar luego en casa, y con los entrantes no pudimos cenar nada más, y es que como en todo norte, te sirven mucha comida. (Para nuestra alegría). Hay también varios Sky Bars, en las torres de los centros comerciales o rascacielos. Allí te puedes pedir un cocktail con o sin alcohol, por unos 8-12 euros.

 
Los museos cuestan entre 10-14 euros la entrada, en uno de ellos no nos dio tiempo a verlo todo, y nos dieron 4! (eramos dos) entradas para que viniéramos otro día con amigos.

La universidad es gratis para los suecos, y hay una beca básica a la que todo el mundo tiene derecho: 250 euros al mes.

 
Del transporte hay: metro, trenes, autobuses. tranvías y barcos, como hay tantos canales, se hace imprescindible. El bono mensual cuesta unos 10 euros más que aquí, pero lo tienes todo. Los estudiantes viajan gratis hasta que acaben la universidad. La puntualidad del transporte es impecable, se puede calcular cuanto se tarda en llegar a cualquier sitio, gracias a que los horarios están disponibles en Internet.

 
IKEA allí es una inmobiliaria, con casas en alquiler. La vivienda es más barata, aunque debo decir también que sólo hay un millón de habitantes. La temperatura en las casas se regula por el estado, hay un mínimo de 18 grados que se tiene que respetar, y sino, multa a la inmobiliaria.

 
Mucha gente no tiene lavadoras, porque en cada edificio hay lavadoras y secadoras en el sótano, se establece un día de lavado, y te inscribes en la lista, cada familia dispone de unas tres horas para su uso.

 
La basura se separa mucho más minuciosamente que aquí.

 
El carácter sueco:

La gente es muy tranquila, y muy puntual.
Las chicas son muy independientes, todo se paga a medias.
Los chicos son reservados, pero si uno te empieza a preguntar cosas, significa que le interesas.
 
Todo esto cambia el fin de semana, bajo los efectos de alcohol, todos se vuelven habladores :)
   

Lo de la última albóndiga es cierto, aunque no en mi familia. No está bien visto coger la última pieza de lo que sea. Lo de la nevera no lo sé, aunque mi prima dice que no lo descarta, porque hay gente muy meticulosa y muy ahorradora.
 
Lo que me gustó de allí es que la gente no se queja. (Lo contrario de Saarland, Alemania). Que llueve, bueno, que hace sol, genial. Todos salen a la calle con pantalón corto y camiseta. De hecho, en verano hay mucha vida en el centro. 

 
Es difícil expresar lo mucho que me gustó estar allí, y reencontrarme con mi familia. ¡Mejor verlo y vivirlo!

   
Por último, me vienen a la mente las palabras de mi tía: ¡Qué feliz estoy de vivir aquí en Estocolmo! :)))))

Fotos con de nosotros hechas en Ice Bar, a cinco grados bajo creo. Adivinad quién soy
PD:  Me falta por contar lo de la gamberrada, lo dejo para otro post.