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martes, 6 de marzo de 2012

La envidia



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Las envidias son muy malas, dicen... En parte es cierto, porque pueden hacerte daño. No conozco a nadie que no haya sentido envidia alguna vez, y los que dicen que nunca la han sentido, seguramente mienten. Seguro que la han sentido, pero no se acuerdan. Por ejemplo, cuando eran pequeños, y han visto que otro niño tenía un juguete que ellos no tenían. La labor de los padres es muy importante, de ellos depende cuánto de envidiosos seremos de mayores. Yo clasifico la envidia en dos tipos:


  1. La envidia buena
  2. La envidia mala

La envidia buena... Pues puede ser buena para uno mismo. Por ejemplo, una persona ve que otra ha conseguido algo que esa persona quería, y decide seguir el ejemplo, esforzarse para conseguir algo, ese logro de otra persona le motiva. Yo eso lo llamo la envidia sana. Porque no te hace daño ni te hace sentir dolor, ni te hace sentir ganas de fastidiar al otro. Yo diría que sentir envidia buena (blanca dicen en ruso) es hasta bonito. Porque es un subidón, un ánimo, una inspiración, automotivación y ganas de hacer cosas. Cuando siento ese tipo de envidia, es como si me hubiesen dicho: "¡Tú puedes, Vilka!" Pero te lo dices tú mismo.

La envidia mala realmente es mala. Es decir, sientes que otro tiene algo que no tienes tú y te fastidia. Te corroe por dentro que alguien haya conseguido más dinero/ fama/ privilegios/ poder, etc. Y te haces la pregunta del millón: "¿Por qué Trollencio sí y yo no?" Así que decides poner esta persona a parir o peor aun, rayarle el coche. Hay miles de formas de putear al prójimo, tienes donde elegir. Te sientes mal, claro... Piensas que has fracasado, y que la vida no es justa. La cuestión es que la vida ni es justa ni injusta, sino que nosotros decidimos eso para nosotros o para los demás. En realidad la vida simplemente es la vida, otra cosa es cómo te la tomes. La envidia negra puede hacerte sentirte mal, y hasta desarrollarte un complejo (por ejemplo, de inferioridad). Eso hay intentar evitar. Además, si empiezas a infravalorarte, pisas la espiral que lleva a la negatividad (al asociar "yo" con el "no"), la cual atraerá más negatividad y al final terminarás atrayendo la mala suerte. Eso lo explica bien el libro "El Secreto" de Rhonda Byrne.

Como decía, las malas envidias pueden hacerte daño... Puede ser por envidia propia o ajena. La propia es que te tortures tú, y la ajena es que otra persona que te tenga envidia, te putee. Nadie está a salvo de la envidia ajena. A mi me perjudicó una persona que me tenía envidia y seguramente celos. Aunque no sé ya si decir "perjudicó", porque todo lo que ocurre es para mejor. A lo mejor no era mi destino, pero el mal sabor se me quedó hasta hace poco. Podía haber mencionado el caso en el post sobre la Expodental. Pero decidí que allí sobraba, y hoy sí lo cuento aquí.

Hace dos años trabajé en la feria Expodental para un laboratorio como comercial. Me llamó un amigo y me dijo que me había recomendado. Yo estaba agotada tras dos días seguidos trabajando 10 horas diarias en otra feria, pero como no tenía trabajo estable, a las 8 y media de la noche me presenté en IFEMA para una especie de entrevista. El jefe me dijo que además de ayudar en la Feria, buscaba una especie de secretaria ayudante con idiomas para que pueda realizar viajes y gestiones que él no pueda hacer. La idea me encantó. Trabajar en ese sector, viajar de vez en cuando, un sueldo prometedor ¿qué más podía pedir?

Acordamos el precio de los días de la feria, y al día siguiente yo estaba allí, a las 9 de la mañana (La Feria abría a las 10), maquillada y bien vestida. Mi amigo ya estaba allí, había más ayudantes y estaba Lina (nombre falso), que era la chica que trabajaba en las oficinas del laboratorio.

Durante tres días intenté hacerlo lo mejor que pude, nuestro trabajo (el de mi amigo, mi compañera Lina y yo) era vender los anestésicos, agujas y otro material. Cerré muchísimas ventas, conocí a mucha gente, a muchos les dije mi nombre, lo anotaba en las tarjetas genéricas de la empresa. Quería tomar contacto, para adaptarme lo más rápido posible.

Intenté además hacerme amiga de Lina, ya que seguramente nos tocaría trabajar juntas muchas veces. Fuimos a comer un día juntas, y nos contamos cosas de nuestras vidas.

Todo pintaba bien, hice nuevos amigos (o eso creía), la Feria se acabó, me pagaron y me citaron para una entrevista en 5 días. ¡Qué felicidad! Era mi sueño trabajar para ellos, y además un honor que me dieran esa oportunidad. Estaba flotando de felicidad hasta que llegó el GRAN DÍA. Perfectamente maquillada y vestida me presenté en las oficinas, y llamé a la puerta. Me abrió Lina, me saludó, y me invitó a pasar. Dijo que me avisarían y que esperara. Así que me senté, aunque no podía aguantar mucho sentada, así que me levanté un poco para mirar el pasillo, e imaginarme allí.

Pasaron tan sólo 10 minutos y apareció el jefe, me invitó a su despacho. Dentro había otro hombre, su hermano, que llevaba la delegación de Alemania, y además era el presidente de la compañía.

Nos sentamos y me dejaron hablar sobre mi experiencia (tengo bastante experiencia como secretaria, comercial y recepcionista), me hicieron algunas preguntas, y luego llegó el gran desenlace que no me esperaba. El presidente me dijo: "Mira por tu Currículum se ve que eres una persona inquieta, por lo tanto incapaz de estar mucho tiempo en un mismo sitio, y nosotros no buscamos eso. Tu perfil (y créeme, te lo digo como si fuera tu padre) vale más para ser diseñadora, por ejemplo, un trabajo creativo. Yo que tú echaba Currículum a Retoucherie

Puedo decir muchas cosas, que no entiendo por qué este hombre me juzgaba sin conocerme, eso de trabajar en muchos sitios era porque no me surgía trabajo estable, además, estaba haciendo una FP de Marketing y tenía que ganarme la vida de alguna manera, que el trabajo de azafata es eso, cambiar mucho de sitio, pero yo quería algo estable, que por qué se atrevía a hablarme "como si fuera mi padre", etc, etc. Me intenté justificar, pero no me prestaron atención. Todo esto ya no valía, y me fui a casa de una amiga que vivía cerca, y allí no podía dejar de llorar. De hecho me puse a llorar allí en la oficina delante de estos dos, porque no podía controlarlo.

Al pasar unas horas, empecé a entender que algo no me cuadraba, parecía como si ya tenían claro que no me iban a contratar antes de que fuera a la entrevista. Mi amigo me llamó preguntando qué tal y se lo conté. Se quedó sorprendido, a él tampoco le cuadraba. Me intentó tranquilizar y me prometió que averiguaría qué podía haber pasado. Yo me torturaba con la pregunta: ¿Por qué?

Me llamó dos días después y me dijo: "No sé si decírtelo, porque sé que ésto te va a doler..."
Resulta que Lina se enteró en la Feria por su propio jefe sobre mi futura contratación y por supuesto no iba a permitir eso. Ella no es tonta y se dio cuenta rápidamente que sería desplazada a un segundo plano. El jefe necesitaba a alguien que pudiera hacer más de lo que hacía ella (no habla inglés), y ella no quería por nada del mundo que venga alguna Vilka a quitarle el puesto. Era pura envidia, de las malas. Y el instinto de supervivencia. (No sé ni por qué la defiendo, pero en parte hasta la entiendo). Pero no la perdono.

Así que la mujer se curó en salud y habló mal de mi a todos. Dijo de todo: que yo no hacía nada en la feria, que era una pesada, una vaga... Que ligué con todos los hombres que pasaron por el Stand, que estaba todo el rato hablando por el móvil, y otras chorradas absurdas. Sobra decir que no hice nada de lo que ella dijo. Pero ya no podía defenderme ni justificarme delante de nadie. Además mi amigo me dijo que por favor, no les dijera que me lo contó.

Por supuesto, mi amigo me defendió, y dijo: "pero si tú la has visto trabajar, y la conoces, de verdad te creerás todo lo que dice la otra? Yo no te la recomendaría si no mereciera la pena." Y el jefe le dijo a mi amigo: "Entiéndeme, si ya de principio va a haber ambiente tenso en la oficina, prefiero evitarlo, así que he tomado la mejor decisión". Vamos, que más vale lo malo conocido... Y eso también lo entiendo (qué triste eso de tener empatía hasta para esos momentos)

Durante días y meses el recuerdo fue intenso. Sentía rabia, impotencia, y ganas de llamar a la chica y decirla de todo, o mandar un mensaje. O llamar al jefe y decirle: tú te lo pierdes. De hecho, a día de hoy por esa empresa sólo puedo decir: Ir hacia atrás, teniendo a alguien que no puede daros lo que necesitáis es elección vuestra. Yo podía haber aportado mucho. Me merecía una oportunidad.

Han pasado dos años. Fui de nuevo a la Feria Expodental. Y pasé por el Stand por curiosidad, además esperaba encontrar a mi amigo, había perdido su teléfono. Y los encontré a los dos. Como era sábado y el último día, el jefe no estaba. Mejor. Pude saludar a mi amigo, nos invitó a unas cervezas , nos regaló muestras, y seguimos paseando. Más tarde volvimos. Nos sentamos en la mesa del Stand, y nos trajo otras dos cervezas, y panchitos para picar. nos quedamos allí un buen rato. Las pregunté a las dos azafatas que había, que si estaban cansadas de estar tantos días de pie. Aparecieron dos amigos más y tuvimos una charla muy agradable, recordando la feria anterior. Mi novio se sentía como pez en el agua. Por un momento hasta me olvidé de ella. Pero ella estaba allí. Y sé que se sentía incómoda. Cuando aparecí por primera vez se escondió en la parte trasera del Stand. Porque sabía perfectamente que lo que hizo no estuvo bien. Yo ni la saludé. Hice como si no me acordara siquiera de que existía. De hecho ella tampoco me saludó. Intentó pasar lo más desapercibida posible, haciendo como que estaba de repente muy ocupada. Parecía que iba a devorar a cada persona que se acercara a preguntar algo en el Stand, con tanto esmero lo hacía. Y no miraba. Pero yo sabía que ella me observaba, igual que yo a ella.

Ese fue mi gran momento. Desde aquel día me siento tranquila. Fue una especie de venganza, y me supo muy bien. La espina que tenía dentro, se disolvió por fin. La mejor sensación del mundo fue la de poder ir, saludar a mis amigos, y hacer como si nada. Ella no tuvo la misma suerte. Se siente...

Eso de alegrarse porque otro se sienta mal tampoco es muy sano... Pero me merezco esos minutos de gloria, por lo que me hizo, así que no me voy a sentir mal. Me he ganado esa tranquilidad. (Sonrisa malvada)





Volviendo al tema:

Sentir envidia es algo natural, así que no te tortures. Acéptala, y deja que viva. No hay que oponerse a ella, ni negarla, porque puede haber consecuencias negativas, y las emociones hay que dejarlas fluir, sobre todo si no perjudican a los demás. Lo que SÍ hay que controlar son los impulsos malvados que uno puede sentir hacia la persona envidiada, no hay que dejar que se traduzcan en hechos. Se puede disfrutar pensando en cómo le iría mal al otro, pero con moderación, por favor. Hay que aceptar (por lo menos para uno mismo) que en algún momento de tu vida puedes llegar a sentirla. Seguramente que no puedas decirlo en voz alta, porque la sociedad es muy hipócrita y cruel. Y la envidia está mal vista, aunque sea algo natural, supongo que por el hecho de existir la envidia mala. Hay que cuidar la imagen, salvo si no te importa ni lo más mínimo lo que los demás piensen. Yo lo desaconsejo, nunca sabes qué consecuencias puede tener. Lo dejo a la elección de cada uno. Quizá se lo puedas contar a un amigo/a cercano/a. Pero tampoco es para gritarla a los cuatro vientos. Además, aceptar que tienes envidia no implica decirlo a los todos demás. Implica hacerlo en tu interior. Y si decides contarlo a tod@s, ya sabes que te van a juzgar. Pero recuerda... Nadie puede definirte como envidioso o envidiosa y hacerte sentir mal. Porque es sólo un estado en un momento determinado de tu vida, y un estado no te define. Para hacerte sentir mal ya está tu conciencia. Los demás no tienen derecho, aunque lo intenten.

Por último me gustaría decir que somos humanos y estamos rodeados de humanos que sienten envidia en algún momento. Si la sienten hacia ti, no podrás evitarlo. Tómatelo con calma y mantente lejos de los que no te admiren en su envidia. Esa gente podría hacerte daño, o putearte como me puteó a mí Lina. Si no es posible evitarlo, pues bueno... Todo lo que nos pasa es para mejor, la vida tiene un mejor destino para ti, una puerta que se cierra significa que se abren otras, y otras frases positivas por el estilo. Puedes elegir la que más te guste para evitar sufrir. Y no hay que agobiarse. Al fin y al cabo los que te tienen envidia, buena o mala, son tus fans o admiradores, ni más ni menos. Sí, sí, son tus admiradores. Quieren ser como tú y conseguir lo que tienes. Y tener fans es normal. Todos los tenemos, aunque es más agradable que te apoyen a que te deseen algo malo. Pero allí están. 

Cuida a los buenos y no les falles, te admiran, eres su ídolo y ejemplo a seguir.

6 comentarios:

  1. Hola Vilka!,
    Pues yo no he tenido envidia en mi vida, no sé lo que es tener envidia. Creo que lo que llamas envidia buena es lo que yo llamo admiración y eso sí que lo he tenido y lo tengo por mucha gente.
    Sigue con el blog, me parece muy interesante puesto que es personal pero a la vez instructivo.

    elduende ;-)

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  2. Muy interesante el escrito. La verdad es que es un sentimiento horrible... equiparable al odio. Manda narices lo que es capaz de hacer la gente por ser más que los demás.

    Un beso, juapa!! ^^ Te sigo =)

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  3. El otro día hablaba yo de la envidia, es algo dificil de explicar con palabras, supongo que es ese sentimiento que hace que odies y desees el mal a aquel que no puedes superar.
    De nuevo un saludo.

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  4. ...Como decirte que la envidia sólo es envidia; pues de la misma manera que empleas el laísmo en muchas de tus expresiones. No me extraña nada lo que te ocurrió, te expresas medianamente y cometes muchas torpezas. Confundes ambición e imitación en uno de los "siete pecados capitales" (o defectos malintencionados humanos) La envidia nunca es sana. Lo será siempre corrosiva y conduce al odio...
    Huala, lo dicho.
    Aunque el ejemplo que pones es de auténtica envidia y te ocurrió por fiarte del personal y querer ser amiga de alguien más vieja en el puesto; consecuencia, le abriste los ojos de tus intereses y ella se puso en defensiva. Armas, evitarte tener cerca para que no la echaran a ella por su poca valía comparada contigo. Eres joven, inexperta y eso te valdrá en la lucha por la supervivencia, como cualquier otro animalito. Cuando amplíes más tu vocabulario verás que hay muchas otras palabras para definir la diferencia que expresas al principio. Para no caer en esas mismas artimañas que muchas personas de débil carácter emplean deberías leer más a los clásicos filósofos griegos y dejarte de ñoñerías...
    Aunque pudiera ser o parecer que te estuviera mintiendo quien te entrevistó y te dijo que deberías dedicarte a otros menesteres, en realidad no iba desencaminado pues te estaba diciendo como fue tu comportamiento durante aquellos días de trabajo. Además no sabes si la persona, ni lo sabías, que llevaba con ellos más tiempo era la de más (la única) confianza para lo que le habían encargado ese cometido; hablar sobre ti. También desconoces y desconocías que la persona, útil o no, podría estar teniendo una relación con alguno de ellos y eso era suficiente para preferirla sobre cualquier otra.
    La próxima vez, vayas donde vayas, sé más prudente, menos habladora, menos conciliadora; en definitiva, absolutamente reservada. A los trabajos, aunque lleves veinte años, no se va a hacer amiguitos; sólo a ganar dinero para vivir y no morir en el intento.
    Olvídate del sistema, prepárate bien, sé buena persona, cumple con lo encomendado, ambiciona un puesto mejor, no juzgues nunca a las personas ya que no tienes capacidad (ni nadie, ni dios, ni Dios –aléjate de todas las religiones, pues son pura superchería creada para someter mediante la “obediencia “a las personas; veden humo envuelto en falsas esperanzas a las cuales les añaden de vez en cuando un aderezo de mal llamada “misericordia” para hacernos creer que religión y política son cosas distintas. No es cierto, son idénticas pero con diferentes nombres) para ello. Vive para vivir, trabaja para vivir; no vivas para trabajar y busca, sólo, las personas dentro de un círculo de empatía en el cual tus propias intuiciones temperas mentales te logren hacer ver que esas son las que merecen hacerte feliz y tú a ellas. Los amigos, contados con los dedos de la mano y, casi siempre, dentro de la familia; los demás sólo son personas merecedoras del respeto adecuado según las formas de convivencia
    Agur...

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  5. Al Señor anónimo ese de arriba que escribe, en primer lugar le quiero comentar que si tan listo es debería usar los puntos suspensivos apropiadamente. En segundo lugar pero no menos importante, su forma de expresarse como superior a los demás, deja cierto "regustillo" fascista muy propio de otros tiempos aunque demuestra cierto odio a la iglesia por la cual supongo que ha pasado "con mejor o peor suerte", entiéndase por la entrepierna de algún cura o en las filas de algún colegio religioso que le ha supuesto grandes complejos y/o traumas. En tercer lugar como despedida y cierre, la persona que escribe este blog llegó a España con 15 años y sabe más idiomas que los que usted hablará en toda su puta vida, y simplemente cuenta una experiencia vital sin meterse con nadie (cosa que usted sí hace con su tono de franciscano de culo roto). Ella es una persona educada y yo un simple macarra, así que cuando alguien con tantas ínsulas me infla los cojones le tengo que contestar en los términos que merece:

    -"Usted es un imbécil redomado, un cantamañanas y un carcamal fanfarrón".

    Y como estamos en España me despido como los Españoles:

    Adiós.

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    Respuestas
    1. O señora...
      Es posible que te hayas confundido completamente.
      Se hablaba aquí de la envidia y llegó la rabia y con ella toda una explosión de testosterona españolista.
      En la próxima entrevista sé más precavida y fíjate con quien hablas y en quien confías, Vilka.
      Ah, por cierto, yo también sé unos cuantos idiomas y seguro que el que responde tan airado es porque tiene muchos prejuicios y defectos que esconder.
      España? Querrá decir usted península Ibérica
      Agur Jaunak

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