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jueves, 15 de marzo de 2012

Criadas y señoras

Criadas y señoras (The help) - CartelEl sábado vi una película genial: Criadas y Señoras (The Help). De hecho, la voy a poner como una de mis favoritas.

La película se sitúa en los años 60-70. Es una época cuyos vestidos y peinados me gustan mucho (aunque creo que se pasaban con los cardados). Y la música también me gusta. Así que fue un gran contraste ver esas chicas monas y su mente cerrada, y el problema de las criadas. La historia es dura, pero es lo que había.

Para mí esta película forma parte de un puzzle mental que llevo construyendo sobre la época de la esclavitud y post-esclavitud de Estados Unidos. Puzzle que he ido construyendo con el libro sobre Tom Sawyer de Mark Twain o con "La cabaña del tío Tom" de Harriet Beecher Stowe. Todavía tengo que leer más o ver más películas.

La sociedad es retorcida desde siempre, sólo que en cada época lo es de una forma distinta. Te das cuenta de ello cuando miras para atrás. Ahora vivimos sin darnos cuenta de ello, pero más adelante nuestros hijos se darán cuenta de lo retorcida que es la sociedad de esta época. Y sus hijos se darán cuenta de la de los nuestros...

Esa película me hizo acordarme de mi corta experiencia de trabajar en una casa.

Yo cuidaba de cuatro niños en un barrio del Norte de Madrid. Tenían 2,3,4 y 6 años. Eran unos niños muy guapos, como sus padres. Y muy educados y obedientes. Creo que tuve suerte con esa familia, me trataban muy bien, no me discriminaban ni me obligaban a usar uniforme. (He oído que no todas las chicas que lo hacían tenían tanta suerte). Quizá fue porque la madre de estos niños cuidó niños cuando tenía mi edad. Yo tenía 20 años.

Trabajé en la familia unos 6 meses, y me fui porque encontré un trabajo en el aeropuerto, ya legal, porque me daban de alta en la seguridad social.

En aquella época escribía un diario. Tengo que buscarlo, para ver cómo era aquello. porque el único recuerdo intenso que conservo es la felicidad que sentía todos los días después de estar con ellos. Me cansaba mucho, estaba con ellos 6 horas al día, alguna vez hacía horas extra, pero ellos me compensaban. ¡Me sentía tan feliz! No es fácil explicarlo con palabras. Los recuerdo con mucho cariño. Sobre todo a los dos más pequeños: Marísa y Nando. (Nombres falsos) María tenía 3 años y era la niña incomprendida de la familia. Creo que era la menos querida (eso pasa aunque parezca increíble), y se daba cuenta de ello. Me daba mucha pena. Yo la habría adoptado si me lo propusieran. Físicamente se parecía muchísimo a su madre. Pero la madre quería más a su niña de 4 años, Conchita (Nombre falso), que se parecía mucho a su padre.

María comía muy mal, se irritaba con facilidad y todavía dormía con chupete. Yo intentaba darle todo el cariño que podía, y ella fue la que más lloró cuando me despedí de ellos en mi último día. A veces también lloraba cuando por la noche me iba.

Se me parte el corazón al pensar cuantas personas habrán pasado por sus vidas, como yo, y cuando ya por fin los niños se acostumbraban a ellas, desaparecían. Eso seguro que deja algún trauma, como la desconfianza, o problemas de dependencia emocional. Hay gente que tiene hijos como quien tiene un florero: de adorno o porque los demás los tienen. Muchos ni siquiera están preparados para ser padres. ("Conozco a muchos niños que tienen niños" - dice Aibileen en la película). Vi unas cuantas familias así en el patio común de la casa de estos niños.

"Mi" familia no era así del todo, aunque... El marido no estaba nunca, porque trabajaba 12 horas diarias como chófer para un canal nacional de TV, y la mujer, aunque no trabajaba, hacía mucha vida social. Eso sí, quería a sus hijos con locura.

Los tres niños mayores por las mañanas se iban al colegio, y Nando se quedaba conmigo. Pasabamos la mañana juntos, y a las doce salíamos a por el pan. Nos quedábamos un rato en el columpio, y mientras lo columpiaba, mirabamos los dos al cielo, buscando a ver si aparecía algún "avón" (así es como lo pronunciaba Nando). En aquella época yo tenía muchas ganas de ser azafata, y hablaba mucho de los aviones con el pequeño. Si de mayor decide ser piloto, será un poco culpa mía.

Un vez la madre de Nando me dijo: "Cómo consigues entender lo que dice?" Tuve ganas de contestarla: "Porque paso mucho más tiempo con él que tú". Pero me callé. Nando y yo nos entendíamos perfectamente, porque él repetía mis palabras, y así yo sabía cómo las pronunciaba.

Alguna vez he pensado en llamar a esta familia e ir a visitarlos. Pero no sé cómo ese hecho nos sentaría a todos. Ellos probablemente ni se acuerden de mí... Por otro lado, soy consciente de que lo que echo de menos es algo que ya no volveré a vivir exáctamente de la misma manera. Es imposible volver al pasado. Creo que hasta prefiero que todo quede en recuerdo, porque es un recuerdo bonito. Me han dejado huella.

3 comentarios:

  1. me encanta esta libro!!.muy interesante tu blog
    te dejo el mio que estoy de sorteo!!
    un saludo
    http://gossiprous.blogspot.com.es/2012/03/primer-sorteo-del-blog.html

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  2. Guapisima solo tienes q darle a me gusta n fcebook gossiprous y dejarme tu mail par que pueda avisarte ai reaultas ganadora
    Un saludo

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