Hola, soy Vilka y este es mi blog. Bienvenido/a :-)

viernes, 30 de marzo de 2012

Un viaje - una gamberrada

Hoy estoy pensando en que todavía queda una semana para irme de viaje al norte de España... Y de esa semana tendré que trabajar tres días...

Ya estoy de vacaciones en la universidad, pero no lo asimilo. Necesitaba ese descanso, porque me sentía como un hamster un una rueda que gira sola, y tienes dos opciones: o corres al ritmo, o te caes. Empezaba a tener ataques de ansiedad, que se me juntaban con el insomnio por el cambio de horario. Es la primera vez en mi vida que no me acostumbro. A las dos de la mañana estoy muy despierta, y luego por las mañanas no me puedo levantar. Ojala lo anularan. En Rusia lo hicieron, y la gente se quedó para siempre en horario de verano.

Pero bueno, vamos a ser positivos, cambiemos de tono. Hoy quiero contar una trastada que hicimos mi novio y yo en un viaje a Oporto. Él y yo tenemos un pacto de hacer alguna gamberrada en cada viaje que hacemos... Ningún destino al que fuimos juntos de vacaciones se ha librado eso. Son cosas inocentes, pero te hacen reír y hacer que los viajes sean únicos.

En Oporto tuvimos días de sol y otros de lluvia. La ciudad me encantó, tiene varios facetas, y parecía increíble que hubiera tanto contraste entre las partes de una misma ciudad. Aquel día, o más bien noche, decidimos ir a cenar carne (ya habíamos probado de todo), así que escogimos por el camino un restaurante cuyo menú nos pareció muy apetecible. Debo decir que no me gustó mucho la carne asada que nos sirvieron en ese restaurante, me parecía que le faltaba sal, y el sabor me era soso. Aunque puede que eso se deba a que llevaba un tiempo que comía la carne asada con el chimichurri casero, y esperaba un sabor parecido. El caso es que nos bebimos una botella de vino con unos entrantes minúsculos, y nos dio el puntillo. Al salir del restaurante, empezó a llover bastante, así nos pusimos las capuchas de los chubasqueros y fuimos hacia el garaje donde habíamos aparcado el coche. Por el camino vimos una alfombra roja en la entrada de una perfumería, cerca de la famosa librería Lello. Por la mañana habían hecho una presentación o inauguración, ya ni me acuerdo. Así que nos dio por enrollar esa alfombra. Nos pusimos a despegarla del suelo (estaba pegada con cintas), lo cual nos costó bastante trabajo, y luego a enrollarla. Ya estaba lloviendo a cántaros, la alfombra estaba empapada, al igual que nuestros pies y las bajos de los pantalones. Encima la alfombra tenía la forma de L así que primero enrollamos el trozo corto, para luego girarlo y enrollar por el lado largo. Todo eso sin usar las manos. La poca gente que pasaba debió de pensar que habíamos escapado de un manicomio, íbamos riéndonos, hablando en español y empujando la alfombra con los pies. Al terminar, le hice una foto a mi chico, posando con pose triunfante (un pie puesto sobre la alfombra) y nos fuimos. Cada vez que me acuerdo de ello, no puedo evitar reírme XD 

Me pregunto qué habrán pensado los que llegarían a la mañana siguiente y descubrirían el rollo rojo mojado... Una pena que nunca lo sabremos :-)

Me gustaría escribir más casos, pero no quiero hacer esta entrada excesivamente larga (ya me he dado cuenta que cuando escribo no puedo parar), lo dejaré para otra ocasión. Además el viaje a Alemania merece un post aparte.

Y vosotra/os, ¿hacéis algo así en vuestros viajes?

Por cierto, al repasar el texto, me acordé de que hace tiempo quiero recomendar una película que es muy divertida. Es sobre los tópicos, se llama "Bienvenidos al Norte" (en francés Bienvenue chez les Ch´tis).

Aquí la sinopsis:
Phillippe Abrams (Kad Merad) es un cartero al que destinan, como castigo por hacerse pasar por un minusválido, a Bergues, un pueblecito en la frontera con Bélgica (Norte de Francia). Hay un tópico sobre la gente del norte: parecen ser unos vándalos. Pero, cuando llega allí, se encuentra con un lugar idílico y gente encantadora. De todas formas, a su mujer (Zoé Félix), de la que está bastante distanciado, le asegura que vive en un auténtico infierno, con el fin de despertar su compasión. Pero un día ella decide ir a verlo. Entonces Abrams les pide a sus nuevos amigos y vecinos que representen una farsa y se comporten de forma que parezca que la vida en ese pueblo es verdaderamente una pesadilla.

La adicción del siglo y los móviles obsoletos

Ayer me llamaron de Orange. Uno de esos comerciales del otro lado del charco, para ofrecerme una portabilidad. Como siempre, dije que no estaba interesada. Me empezaron a sondear, y les tuve que explicar amablemente, pero ya tirando a agresiva que tengo internet en casa, en el trabajo, y con eso me sobra. Me ofrecían la tarifa de pagar 25 euros al mes, y así tendría internet el el móvil. Es una oferta un poco cara, pero incluso por menos dinero no la habría cogido.

Y la razón principal es que no quiero "zombificarme". No quiero estar las 24 horas enganchada al teléfono, porque ésto ya empieza a ser un trastorno social. Cuánta gente hay que con su Blackberry/Samsung/Iphone está todo el tiempo mirando a ver si les han escrito algo, es una nueva adicción, la del siglo XXI.

Hablar con una persona y que de repente ella te deje de prestar atención y se ponga a mirar su móvil, sin haberte dicho nada, y se ponga a escribir, dejándote con la palabra en la boca. A ver, claro que yo también miro lo que la persona es, a lo mejor es mi jefa, a la cual le pagan por estar disponible las 24 horas del día y tiene mil marrones diarios... Eso lo entiendo, es su trabajo... Pero si es una chica que no tenga ninguna responsabilidad... De hecho, mi jefa siempre se disculpa si tiene que dejar de atenderme. Porque es fácil decir: "¿Me perdonas un momento? Tengo que atender al teléfono", y quedas bien. Es igual que cuando nos llaman.

A veces las malas costumbres se nos pegan sin darnos cuenta. No sé lo que os pueda parecer, pero en mi opinión eso es una falta de respeto. Pero reitero, sólo es mi opinión.

No quiero tener whatsapp, ni otros servicios de mensajería, porque no los veo necesarios. Por esa misma razón tampoco uso twitter. Cuando tenga la necesidad de usarlo, por supuesto que lo haré.

Estos días he repasado mi trayectoria movilística, y me he quedado horrorizada... En una década he llegado a tener 11 móviles, lo cual es practicamente uno por año. Me siento muy mal por haberme dejado llevar por el consumismo. Me los guardo todos, y eso que hay algunos muy usados ya. Otros, sin embargo, han sido por poco tiempo. Por lo general los móviles suelen quedar obsoletos muy rápido.

Estos son mis móviles desde el año 2002 hasta hoy:

Como podéis ver también he tenido una PDA como móvil...

Claro que entiendo que los móviles se quedan obsoletos muy pronto por falta de memoria interna o porque salgan otros más atractivos.  Y esto seguirá pasando porque las baterías no son eternas, se acaban cada vez más rápido porque no hay todavía una batería tan potente que aguante la conexión 3G durante días, el recibir y enviar constante de los mensajes sms, chat, y navegación por internet. Así que mucha gente (igual que yo hasta hace dos años) prefiere cambiar de móvil antes que comprar una batería. Con todo eso contaminamos muchísimo: por su producción y por su reciclaje.

Estamos siempre a la carrera por lo nuevo, queremos estar al día. Pero si reflexionamos un poco, acaso es tan importante estar siempre a la última? No será que son solo ganas de presumir ante los demás? (Aunque en parte también pueda ser curiosidad por las nuevas tecnologías...). Hay realmente una necesidad de estar siempre a la última?

Yo sigo con mi Nokia desde hace dos años, desde el momento en que tomé conciencia sobre todo este tema. Es un 5800 Xpressmusic. Tengo la tarifa de mañanas, la que ya no existe, de Movistar. Y no tengo internet en el móvil, porque no quiero. No tengo una empresa propia ni tampoco alguien que dependa de mis decisiones las 24 horas. Es decir no tengo necesidad, y si no hay necesidad, tampoco hay compra. Me puedo conectar por WIFI, pero mi teléfono no es muy potente, se le acaba la memoria rápido. He echado de menos internet tan sólo en dos o tres ocasiones a lo largo de estos dos años. Casi siempre he podido apañarme con un locutorio/cafetería, kiosco de prensa, etc.

Eso sí, tengo que reconocer que el gps de mi móvil es una maravilla. Funciona perfectamente (¡sin internet!) y estoy encantada. Y la batería me dura mucho (3 días), además tengo una de repuesto para cuando esta se muera. También uso el último Sony Ericsson para una tarjeta de Vodafone que apenas uso, para llamadas por la tarde.

A veces tengo ganas de cambiar, sí, y probar algo nuevo, pero me paro a pensar: ¿Tengo la necesidad y es el momento de cambiar? Todavía no.

martes, 27 de marzo de 2012

Qué me pasa con inglés

"Cada idioma es un modo distinto de ver la vida." (Federico Fellini)



Inglés y yo tenemos una relación especial. Aquí me refiero al idioma por supuesto.
Aunque él pasa de mí, y yo soy muy dejada.

Así la música en inglés me gusta mucho... cuando suena de fondo. Hasta puedo tararear una melodía, porque tengo buen oído para la música. Pero de ahí a prestar atención al significado... Pues no. Oigo canciones en inglés casi todos los días, pero nunca intento entender de que van. Me da pereza. Aunque intentara entender lo que significa su letra sin haberla visto previamente, se me ocurrirían dos o tres versiones de lo que podrían estar diciendo, que luego casi nunca coinciden con la letra real. Mi oído es vago para inglés.
De hecho hay canciones que me gustaban, hasta que descubría su significado, entonces me dejaban de gustar.
Y cuando leo un texto en inglés, sólo presto atención hasta que tope con una palabra que no entienda. De ahí no paso, sino tengo que obligarme a descifrar el significado por el contexto, así que si no son deberes, lo dejo. Si hay que hacerlo por narices, busco las palabras en el diccionario, pero no se me quedan. Siempre me pasa lo mismo, no avanzo.

Llevo estudiando inglés desde pequeña. En el colegio tenía una hora todos los días y nos metían mucha caña. Aprendí mucho y lo que sé es de aquellos tiempos. También aprendí con algunas canciones los Beatles, quizá por eso puedo entender todas sus canciones. En 2003 saqué 9,5 en inglés en selectividad. El año pasado saqué matrícula de honor en inglés en la carrera de Turismo... No lo pongo para presumir. Lo que quiero explicar es que me he quedado estancada con los conocimientos que aprendí en el colegio. Y por ahora me apaño con eso. De hecho, en lugar de aprender más, he empeorado. En el año 2000 podía leer en inglés el Fantasma de Canterville. Tenía uno de esos libros de Planeta de Agostini para aprender inglés que se vendían en los kioscos de prensa: 

Lo podía leer en inglés sin haber consultado ni una sola vez el diccionario. Hace poco volví a encontrar este libro en mis estanterías, y me he dado cuenta de que lo puedo leer en español perfectamente (en el 2000 no hablaba nada de español), pero en inglés ya no. Se me olvidó casi todo, o más bien el castellano se grabó por encima. Tengo suficiente nivel de inglés y buena pronunciación para defenderme, pero no progreso. Me he quedado atrapada en mi nivel, que cada vez va a menos.

Es una pena... Los idiomas se olvidan, si no los practicas, y aunque los practiques, si no vives en un país donde lo uses todos los días en situaciones distintas, no te sirve de mucho. Yo mantengo mi llama de inglés, aunque se vaya apagando, porque me toca utilizarlo en el trabajo. Además este cuatrimestre tengo inglés en la Universidad, pero siento que no aprenderé nada nuevo, eso es una historia aparte. Así que no se puede decir que yo realmente lo practique. Porque repetir todos los días lo mismo no vale, se te olvida todo lo demás.

Pero me pasa una cosa curiosa con otro idioma. Mi gran favorito: el alemán. Antes del 2009 no sabía ni una palabra de alemán. Luego la vida dio un giro de unos cuantos grados y cambió mi destino: fui a Alemania con una beca a hacer las prácticas. Aprendí alemán gracias a la academia de allí, y gracias a mis amigos y compañeros de trabajo. Los alemanes me acogieron muy bien, y me sentía muy integrada. Creo que estar a gusto en un sitio ayuda a aprender su idioma. Además, para mi suerte, solo había un español a mi lado, mi amigo José. A pesar de hablar con él en castellano, seguía aprendiendo todos los días. No se puede decir que tengo un nivelazo, pero tengo un nivel A1. El cuatrimestre anterior tuve alemán. El año pasado me matriculé en francés, y aunque lo aprobé con un notable, no me gustaba. Estaba cansada, y además me apetecía seguir con el alemán, así que me matriculé en segundo de alemán. Para la profesora fue chocante el hecho de haberme cambiado, y la verdad es que me sentó mal que me dijera: "si lo aprendiste en el 2009 lo más seguro es que ahora te cueste seguir las clases, porque los idiomas se olvidan". Pero la puedo entender, es cierto, pero el alemán no se me olvidó. Me di cuenta en clases siguientes que lo tenía muy reciente, a pesar de haber pasado dos años sin practicarlo. Disfruté un montón el cuatrimestre,  me acordaba muchas veces en qué circunstancias aprendí cada palabra que se decía en clase. Era como volver a revivir aquello. Así que estoy esperando con impaciencia el del año que viene para tener otro curso de alemán.


El secreto de recordar un idioma no es que te tenga que gustar. Tengo una amiga que lleva unos cuantos años estudiando ruso,  que la apasiona, pero todavía no se atreve a usarlo, y dice que se le olvida muy rápido. Es más que eso, aparte de que te guste, es haber vivido en ese idioma. Es usar el idioma como una especie de funda, o ropa, te pones el idioma y lo llevas encima, y lo usas. Ojalá en el futuro pueda "vestirme" del idioma inglés.

martes, 20 de marzo de 2012

Un fin de semana en las alturas

Este fin de semana por fin he podido descansar. El sábado me examiné de Photoshop, y por fin pude sentir que puedo relajarme. Llevaba más de 20 días seguidos madrugando a las 7:30 de la mañana, y ya se me notaba en el carácter. Cuando estoy cansada, estoy de mal humor, y me cuesta controlarlo.

Este finde además, quería hacer algo que suelo hacer todos los años y es ir a la sierra. Así que, el domingo, sin madrugar, cogimos el coche y fuimos a Cotos (Cerca de Navacerrada). Hace dos años yo había estado allí en las mismas fechas, recuerdo que hacía bastante calor, y yo iba por ahí en medio de la nieve con una camiseta de manga corta. Así que este año pensaba que tendría la misma suerte... ¡Pero no! Al llegar a Cotos y al bajarnos del coche, solté algo como: "Estamos a tiempo de volver" (Pensando por dentro: ¿Cómo es posible que haga un frío del carajo, si hace dos años en las mismas fechas se podía tomar el sol?). Hacía un frío que se me helaban los oídos. Basándome en mi experiencia del año 2010, no me equipé bien: no traje ni guantes, ni gorro. Si no fuera por mi chico, probablemente me habría congelado allí mismo, porque pensaba ir con un jersey y un chubasquero. Al salir de casa dudé si ponerme algo que abrigue un poco más y él insistió en que volviera para ponerme algo que abrigue más. (¡Y menos mal!)


Una vez en Cotos, ya no había vuelta atrás. Así que fuimos a la única cafetería que hay a tomar un café/ir al baño (quién sabe cuándo volveríamos a tener un baño cerca). En la cafetería nos atendieron con esa "simpatía" que suelen tener los dueños/empleados cuando saben que no hay competencia alrededor y la gente no tendrá otra opción que ir a su establecimiento. Creo que perdimos en total unos 20 minutos en intentar pedir un café y yo de paso comprar unos guantes, porque no nos hacían ni caso, luego de muy malas maneras nos dijeron que habría que pasar por caja primero (con lo "difícil" que es poner un cartel...), como no indicaron bien, me tiré otros diez minutos esperando en lugar que no era, para al final descubrir que era al otro lado de la columna... En fin, tuve muchas ganas de decirles algo, pero ¿qué cambiaría?

Salimos de la cafetería y nos dirigimos hacia arriba, pasando por el centro de interpretación. El camino es de dificultad baja, pero tiene una cuesta al principio, que si no tienes costumbre, pierdes el aliento y llegas al mirador de la Gitana agotado. A mi sorprendentemente me costó subir menos que a mi pareja, aunque al final ambos teníamos el pulso a mil por hora.

En el mirador no nos detuvimos mucho, habría que ir mucho más lejos, así que continuamos nuestro camino. Otra cuesta, que por suerte duró poco, y por fin llegamos a mi tramo favorito: bordear las montañas durante un buen rato. Ese tramo es prácticamente plano, los paisajes son increíbles, y parece que estás de paseo. El camino es un poco estrecho, y es mejor ir en fila india, pero merece la pena. Después de un buen rato llegamos al valle. En todo el paseo estábamos bien, con el ritmo de caminar ya no teníamos frío... Hasta el valle, donde nos atacó el viento. Allí había nieve y hielo... Para el colmo, el cielo se cubrió de nubarrones, y empezamos a sentir el verdadero frío. Estábamos ya a 2000 metros de altura, y todavía faltaba un buen trozo, hasta llegar a la laguna. Teníamos pensado comer por ahí arriba, y en ese momento pensé que hice bien en cocinar por la mañana, ya que al menos la comida llegaría templada al destino.

En el valle nos aguardaba otra especie de cuesta, como unas escaleras gigantes de madera. entre escalón y escalón había tramos que eran enteramente de piedras, nada planas. Había que tener mucho cuidado para no caerse o torcerse un tobillo. Cuando estábamos cerca de una pared de piedra, miramos hacia atrás y aquello nos pareció muy lejano. No quería ni pensar en que tocaría volver por el mismo camino, con el viento soplando a toda fuerza. Los escalones se habían acabado y había que continuar por el terreno rocoso. Así que eso hicimos, saltar cual cabritillos por las piedras hasta llegar a la altura de la pared de piedra. La vista merecía la pena, se nos descubría la laguna de Peñalara, medio cubierta por hielo. Si tuviera que definirla, diría que es como una doncella tímida que no enseña la cara a cualquiera, sino a los que sean persistentes. De hecho, nada de indica que hay laguna allí arriba, excepto las señales. Es imposible adivinarlo. Mirad qué bonito:

La laguna de Peñalara


Nos sentamos en las piedras, o más bien en la bolsa de IKEA, y una toalla de playa, puestas en las piedras, y sacamos la comida. El viento a veces se paraba, pero cuando volvía, no sabíamos donde meternos. Por fin empezaba a asomarse tímidamente el sol, y nos aliviaba un poco. La comida (el estofado) nos supo a gloria, aunque había que darse prisa en comerla, porque se empezaba a enfriar. De postre comimos un Kinder Bueno a medias, porque con ese frío no apetecía ni fruta ni zumos. Así que casi todo nuestro picnic volvió a casa con nosotros.

Disfrutamos un poco más de las vistas, hice un par de fotos, pero no me detuve en buscar buen ángulo, dado que la cámara es de aluminio, y yo ya hace rato que no sentía mis dedos. Tenía tanto frío que no notaba siquiera el calor al soplar en ellas, tan sólo un golpe de aire. Ya era hora de volver, eran las cinco de la tarde, y estaba empezando a oscurecer. El camino de vuelta fue acompañado por el sol, que se decidió por fin a salir, aunque no nos afectaba, ya que estábamos bien resguardados por la montaña. El viento desapareció nada más salir del valle. Decidimos que definitivamente habría que volver aquí más adelante, antes de que haga mucho calor, pero después de que se vaya el frío.

Así que esa es nuestra tarea pendiente... ¡Volveremos!

Al llegar a casa, estábamos experimentando ese cansancio agradable que uno tiene después de hacer deporte. Vimos una película que se llama "La boda de mi mejor amiga" (Bridesmaids). Es una película que recomiendo ver a todo el que esté un poco triste o cansado. Al principio parece un poco rollo, pero luego te ríes un montón. Tuvimos que pararla en unas ocasiones porque no podíamos seguir el hilo por las carcajadas tuvimos :-D


Ayer domingo también vimos una película por la noche, que se llama "Un golpe de altura" (Tower heist). También me gustó mucho. De paso pude ver en qué consiste mi futuro trabajo: el de dirigir un hotel. (en la película es un aparthotel). Veo que es lo mío, pero la verdad no me gustaría estar casi 12 horas al día fuera de casa, porque eso ya lo hago ahora entre las clases y el trabajo.

Pero bueno, como no sé lo que va a pasar en el futuro, prefiero no pensar en ello. Ya me lo dirá la vida o las cartas.

viernes, 16 de marzo de 2012

La baraja hindú y el futuro

¡Adoro las cartas!

Tengo en mi casa una baraja de Tarot, y también uso la baraja francesa en versión miniatura.

Y acabo de descargarme una baraja hindú. Esa me la enseñó mi hermanastra, ella tenía una.

Ha sido difícil encontrarla, porque no sabía ni como se llama. Consiste en unas fichas cuadradas que están divividas en cuatro triángulos por las diagonales. Se trata de mezclar bien las 25 fichas, y luego colocarlas en 5 filas, formando un cuadrado de 5x5. Luego se mira si girando cualquiera de ellas se forma alguna imagen con los dos triángulos.

Aquí la foto (nem):


Es una pena que no hay nada parecido en castellano, un día me podré a traducir y cuelgo aquí el significado y las cartas para que todo el mundo pueda descargarlas y usarlas.

No es que esté obsesionada con lo que me digan, pero de vez en cuando me las echo, y todo lo que sale se confirma. ¡Es increíble!

Últimamente me llevo las cartas a la universidad, se las echo a mis compañeras en la cafetería. ¡Me encanta nuestra pequeña sesión de espiritismo! Estamos pensando en traer unas velitas y la música, para ambientar el lugar XD

Hoy me han comunicado que después de la Semana Santa nos cambian el turno :-( Una pena, ahora aunque madruguemos menos los lunes, ya no podremos tener nuestra sesión de espiritismo como antes. Habrá que buscar otro hueco.

jueves, 15 de marzo de 2012

Criadas y señoras

Criadas y señoras (The help) - CartelEl sábado vi una película genial: Criadas y Señoras (The Help). De hecho, la voy a poner como una de mis favoritas.

La película se sitúa en los años 60-70. Es una época cuyos vestidos y peinados me gustan mucho (aunque creo que se pasaban con los cardados). Y la música también me gusta. Así que fue un gran contraste ver esas chicas monas y su mente cerrada, y el problema de las criadas. La historia es dura, pero es lo que había.

Para mí esta película forma parte de un puzzle mental que llevo construyendo sobre la época de la esclavitud y post-esclavitud de Estados Unidos. Puzzle que he ido construyendo con el libro sobre Tom Sawyer de Mark Twain o con "La cabaña del tío Tom" de Harriet Beecher Stowe. Todavía tengo que leer más o ver más películas.

La sociedad es retorcida desde siempre, sólo que en cada época lo es de una forma distinta. Te das cuenta de ello cuando miras para atrás. Ahora vivimos sin darnos cuenta de ello, pero más adelante nuestros hijos se darán cuenta de lo retorcida que es la sociedad de esta época. Y sus hijos se darán cuenta de la de los nuestros...

Esa película me hizo acordarme de mi corta experiencia de trabajar en una casa.

Yo cuidaba de cuatro niños en un barrio del Norte de Madrid. Tenían 2,3,4 y 6 años. Eran unos niños muy guapos, como sus padres. Y muy educados y obedientes. Creo que tuve suerte con esa familia, me trataban muy bien, no me discriminaban ni me obligaban a usar uniforme. (He oído que no todas las chicas que lo hacían tenían tanta suerte). Quizá fue porque la madre de estos niños cuidó niños cuando tenía mi edad. Yo tenía 20 años.

Trabajé en la familia unos 6 meses, y me fui porque encontré un trabajo en el aeropuerto, ya legal, porque me daban de alta en la seguridad social.

En aquella época escribía un diario. Tengo que buscarlo, para ver cómo era aquello. porque el único recuerdo intenso que conservo es la felicidad que sentía todos los días después de estar con ellos. Me cansaba mucho, estaba con ellos 6 horas al día, alguna vez hacía horas extra, pero ellos me compensaban. ¡Me sentía tan feliz! No es fácil explicarlo con palabras. Los recuerdo con mucho cariño. Sobre todo a los dos más pequeños: Marísa y Nando. (Nombres falsos) María tenía 3 años y era la niña incomprendida de la familia. Creo que era la menos querida (eso pasa aunque parezca increíble), y se daba cuenta de ello. Me daba mucha pena. Yo la habría adoptado si me lo propusieran. Físicamente se parecía muchísimo a su madre. Pero la madre quería más a su niña de 4 años, Conchita (Nombre falso), que se parecía mucho a su padre.

María comía muy mal, se irritaba con facilidad y todavía dormía con chupete. Yo intentaba darle todo el cariño que podía, y ella fue la que más lloró cuando me despedí de ellos en mi último día. A veces también lloraba cuando por la noche me iba.

Se me parte el corazón al pensar cuantas personas habrán pasado por sus vidas, como yo, y cuando ya por fin los niños se acostumbraban a ellas, desaparecían. Eso seguro que deja algún trauma, como la desconfianza, o problemas de dependencia emocional. Hay gente que tiene hijos como quien tiene un florero: de adorno o porque los demás los tienen. Muchos ni siquiera están preparados para ser padres. ("Conozco a muchos niños que tienen niños" - dice Aibileen en la película). Vi unas cuantas familias así en el patio común de la casa de estos niños.

"Mi" familia no era así del todo, aunque... El marido no estaba nunca, porque trabajaba 12 horas diarias como chófer para un canal nacional de TV, y la mujer, aunque no trabajaba, hacía mucha vida social. Eso sí, quería a sus hijos con locura.

Los tres niños mayores por las mañanas se iban al colegio, y Nando se quedaba conmigo. Pasabamos la mañana juntos, y a las doce salíamos a por el pan. Nos quedábamos un rato en el columpio, y mientras lo columpiaba, mirabamos los dos al cielo, buscando a ver si aparecía algún "avón" (así es como lo pronunciaba Nando). En aquella época yo tenía muchas ganas de ser azafata, y hablaba mucho de los aviones con el pequeño. Si de mayor decide ser piloto, será un poco culpa mía.

Un vez la madre de Nando me dijo: "Cómo consigues entender lo que dice?" Tuve ganas de contestarla: "Porque paso mucho más tiempo con él que tú". Pero me callé. Nando y yo nos entendíamos perfectamente, porque él repetía mis palabras, y así yo sabía cómo las pronunciaba.

Alguna vez he pensado en llamar a esta familia e ir a visitarlos. Pero no sé cómo ese hecho nos sentaría a todos. Ellos probablemente ni se acuerden de mí... Por otro lado, soy consciente de que lo que echo de menos es algo que ya no volveré a vivir exáctamente de la misma manera. Es imposible volver al pasado. Creo que hasta prefiero que todo quede en recuerdo, porque es un recuerdo bonito. Me han dejado huella.

Loewe se ha lucido



Horrible. Nada más que añadir.

viernes, 9 de marzo de 2012

Outlet Perfumerías Douglas en Madrid 12-25 de marzo 2012

Del 12 al 25 de mayo en los cines Manoteras de Madrid-Sanchinarro (Metro Ligero Fuente de la Mora) hay un Outlet de las Perfumerías Douglas. Douglas vende las marcas de maquillaje y perfumes: Artdeco, La Prairie,


jueves, 8 de marzo de 2012

Exposición NASA gratis para las mujeres

Acabo de ver en el metro que:



Con motivo del Día Internacional de la Mujer y bajo el lema "¿Cuánto crees que cuesta la exposición? ¡Paga "la voluntad"  y tu dinero ayudará a muchas mujeres", el público femenino podrá visitar gratuitamente la exposición del jueves 8 al domingo 11 de marzo de 2012.
Los días 8 y 9 de marzo a las 19 horas y los días 10 y 11 de marzo, a las 12, 16 y 19 horas, los visitantes a la exposición podrán asistir a charlas gratuitas sobre el papel de la mujer en el espacio, ofrecidas por Carlos González (ex jefe de operaciones NASA en España)y José Manuel Grandela (ingeniero controlador de la agencia americana).
Esta muestra presenta más de 300 piezas originales y 2.500 metros cuadrados de historia. En ella pueden descubrirse los grandes acontecimientos del programa espacial de la NASA y la extraordinaria aventura que convirtió siglos de sueños en una emocionante realidad.
http://laaventuradelespacio.com/noticias/la-mujer-protagonista-de-%E2%80%9Cnasa-la-aventura-del-espacio%E2%80%9D-en-el-d%C3%AD-internacional-de-la-mujer
¡Es una ocasión única!
Así que iré este domingo. Pensaba ir un día, pero ya que es gratis, pues aprovecharé. Por supuesto que donaré algo a la salida a la Asociación de Mujeres Opañel. Espero poder asistir a la charla, para saber la respuesta a la pregunta que me ha intrigado: "¿Sabías que si una mujer se quedase embarazada en el espacio, nunca podría volver a la Tierra con su bebé? Estas y otras curiosidades serán tratadas durante las jornadas de charlas en la exposición “NASA: la aventura del espacio” durante los días 8, 9, 10 y 11 de marzo."


Más información en: http://laaventuradelespacio.com

8 de marzo: El Día internacional de la mujer

Hoy quiero felicitar a todas las mujeres del planeta con el Día Internacional de la Mujer.

Todos los días son nuestros, chicas, pero hoy especialmente. Es una pena que en España no se celebre como el día de la mujer, sino  como el día de la mujer trabajadora (y tampoco es que se celebre). En otros países sí se celebra, y en algunos es festivo. En mi colegio en SPB lo celebrábamos todos los años. Los chicos nos regalaban flores y bombones o bien regalitos. Es una tradición muy bonita, que también se hace en el trabajo, y en la familia. Los hombres felicitan a las mujeres y les regalan ramos de flores, joyas, bombones, peluches o (últimamente) móviles, tablets, etc.
Hay muchos poemas y respecto al tema.

Aquí pongo una imagen de postal con una mimosa (mi árbol favorito):


¡Feliz día!

Торт “Мокко” (Tarta de café y cacao en ruso)

Como he visto que me visita gente de países ruso-parlantes, he decidido poner la receta de la tarta en ruso también. En el post anterior está la receta en español.

Очень вкусный торт. Готовится быстро, но едят его на следующий день.



для коржей:

250 г муки

1/4 ч.ложки разрыхлителя
4 ст. ложки какао порошка
115 г сахара
2 яйца
150 мл подсолнечного масла
150 мл молока

для крема:

1 ч. ложка растворимого кофе
300 мл жирных сливок (35%)
2 ст. ложки сахара

Долька шоколада для украшения

Приготовление:

1. Разогреваем духовку до 180 градусов.
2. Просеиваем муку в миску, туда же добавляем какао, разрыхлитель, сахар, яйца, молоко и масло. Все перемешиваем при помощи миксера.

3. 3аливаем тестo в форму для выпекания и ставим на 5-7 минут в разогретую духовку. 
4. Корж отделяем от подноса пока горячий и делим на 2-3 части.


5. Пока корж остываeт, делаем крем. Разводим в сливках кофе. Взбиваем сливки до тех пор, пока они не станут очень густыми.
6. Собираем торт: ставим первый корж, затем сливки, корж, смазываем все оставшимися сливками и посыпаем тертым шоколадом и в холодильник. На следующий день сливки впитаются в коржи.


Прятного аппетита!

miércoles, 7 de marzo de 2012

Tarta de café y cacao

Hoy quiero compartir la receta de una tarta que se hace super rápido (media hora) y está muy buena . Casi todos los ingredientes son los que habitualmente tenemos en casa. Lo único que hay que tener en cuenta es que es preferible consumirla un día después de haberla hecho.


Ah, también es necesario tener una batidora tipo mixer o blender. Y el horno con una bandeja.


Aquí la receta:

Para la masa:

250 gramos de harina
1/4 cucharadita bicarbonato (también valdría la levadura royal, pero yo prefiero hacerlo con el bicarbonato)
Unas gotas de vinagre (de vino, de manzana o de jerez)
4 cucharas soperas de Colacao o Nesquick (o cualquier cacao)
115 gramos de azúcar (aproximadamente medio vaso)
2 Huevos
150 ml de aceite de oliva
150 ml  de leche (dos tercios de un vaso)

Para la crema:

1 cucharadita de café soluble
300 ml de nata para montar (de 35 % de grasa)
2 cucharas soperas de azúcar

Para adorno:

Un trocito de chocolate para rayar.


Preparación:

Calentar el horno hasta que alcance 180º C, mientras tanto:

En el vaso de la batidora blender o en un recipiente se echa en el siguiente orden:

Harina,
Cacao,
Azúcar,
Huevos,
Leche,
Aceite.

Se bate hasta que la masa sea homogénea. será más o menos líquida.

Se pone el bicarbonato en la cucharadita y se le echan encima las gotitas de vinagre. En cuanto empiece a hacer reacción, echarlo a la masa y batir otra vez, hasta que se haga homogénea.

Se echa la masa en la bandeja. No hace falta untarla de aceite, ya que la masa ya lo lleva.

La masa tarda aproximadamente 5-7 minutos en hacerse (adquirirá un color marrón claro). Es importante estar cerca para vigilar que no se queme.

Sacar la bandeja y mientras esté caliente, separarlo de la bandeja y cortar en 2-3 partes iguales (la tarta será rectangular). Dejarlos enfriarse y mientras tanto hacer la crema:

En un recipiente totalmente seco diluir el café en la nata. Batir la nata hasta que sean poco líquidos.

Colocar la primera parte de la tarta, untarla de crema, y poner encima la otra. Untar toda la tarta con la nata que quede y poner un poco de chocolate rayado por encima.

Si tienes nata del bote, también puedes echarla para que sea más bonita.

Tapar bien la tarta y guardarla en la nevera. Al día siguiente la masa se habrá impregnado por completo de la crema.
¡Lista para comer!


El sabor de esta tarta es exquisito. Me recuerda un poco el tiramisú, pero es más suave.

martes, 6 de marzo de 2012

La envidia



imagen-Envidia.jpg (400×359)


Las envidias son muy malas, dicen... En parte es cierto, porque pueden hacerte daño. No conozco a nadie que no haya sentido envidia alguna vez, y los que dicen que nunca la han sentido, seguramente mienten. Seguro que la han sentido, pero no se acuerdan. Por ejemplo, cuando eran pequeños, y han visto que otro niño tenía un juguete que ellos no tenían. La labor de los padres es muy importante, de ellos depende cuánto de envidiosos seremos de mayores. Yo clasifico la envidia en dos tipos:


  1. La envidia buena
  2. La envidia mala

La envidia buena... Pues puede ser buena para uno mismo. Por ejemplo, una persona ve que otra ha conseguido algo que esa persona quería, y decide seguir el ejemplo, esforzarse para conseguir algo, ese logro de otra persona le motiva. Yo eso lo llamo la envidia sana. Porque no te hace daño ni te hace sentir dolor, ni te hace sentir ganas de fastidiar al otro. Yo diría que sentir envidia buena (blanca dicen en ruso) es hasta bonito. Porque es un subidón, un ánimo, una inspiración, automotivación y ganas de hacer cosas. Cuando siento ese tipo de envidia, es como si me hubiesen dicho: "¡Tú puedes, Vilka!" Pero te lo dices tú mismo.

La envidia mala realmente es mala. Es decir, sientes que otro tiene algo que no tienes tú y te fastidia. Te corroe por dentro que alguien haya conseguido más dinero/ fama/ privilegios/ poder, etc. Y te haces la pregunta del millón: "¿Por qué Trollencio sí y yo no?" Así que decides poner esta persona a parir o peor aun, rayarle el coche. Hay miles de formas de putear al prójimo, tienes donde elegir. Te sientes mal, claro... Piensas que has fracasado, y que la vida no es justa. La cuestión es que la vida ni es justa ni injusta, sino que nosotros decidimos eso para nosotros o para los demás. En realidad la vida simplemente es la vida, otra cosa es cómo te la tomes. La envidia negra puede hacerte sentirte mal, y hasta desarrollarte un complejo (por ejemplo, de inferioridad). Eso hay intentar evitar. Además, si empiezas a infravalorarte, pisas la espiral que lleva a la negatividad (al asociar "yo" con el "no"), la cual atraerá más negatividad y al final terminarás atrayendo la mala suerte. Eso lo explica bien el libro "El Secreto" de Rhonda Byrne.

Como decía, las malas envidias pueden hacerte daño... Puede ser por envidia propia o ajena. La propia es que te tortures tú, y la ajena es que otra persona que te tenga envidia, te putee. Nadie está a salvo de la envidia ajena. A mi me perjudicó una persona que me tenía envidia y seguramente celos. Aunque no sé ya si decir "perjudicó", porque todo lo que ocurre es para mejor. A lo mejor no era mi destino, pero el mal sabor se me quedó hasta hace poco. Podía haber mencionado el caso en el post sobre la Expodental. Pero decidí que allí sobraba, y hoy sí lo cuento aquí.

Hace dos años trabajé en la feria Expodental para un laboratorio como comercial. Me llamó un amigo y me dijo que me había recomendado. Yo estaba agotada tras dos días seguidos trabajando 10 horas diarias en otra feria, pero como no tenía trabajo estable, a las 8 y media de la noche me presenté en IFEMA para una especie de entrevista. El jefe me dijo que además de ayudar en la Feria, buscaba una especie de secretaria ayudante con idiomas para que pueda realizar viajes y gestiones que él no pueda hacer. La idea me encantó. Trabajar en ese sector, viajar de vez en cuando, un sueldo prometedor ¿qué más podía pedir?

Acordamos el precio de los días de la feria, y al día siguiente yo estaba allí, a las 9 de la mañana (La Feria abría a las 10), maquillada y bien vestida. Mi amigo ya estaba allí, había más ayudantes y estaba Lina (nombre falso), que era la chica que trabajaba en las oficinas del laboratorio.

Durante tres días intenté hacerlo lo mejor que pude, nuestro trabajo (el de mi amigo, mi compañera Lina y yo) era vender los anestésicos, agujas y otro material. Cerré muchísimas ventas, conocí a mucha gente, a muchos les dije mi nombre, lo anotaba en las tarjetas genéricas de la empresa. Quería tomar contacto, para adaptarme lo más rápido posible.

Intenté además hacerme amiga de Lina, ya que seguramente nos tocaría trabajar juntas muchas veces. Fuimos a comer un día juntas, y nos contamos cosas de nuestras vidas.

Todo pintaba bien, hice nuevos amigos (o eso creía), la Feria se acabó, me pagaron y me citaron para una entrevista en 5 días. ¡Qué felicidad! Era mi sueño trabajar para ellos, y además un honor que me dieran esa oportunidad. Estaba flotando de felicidad hasta que llegó el GRAN DÍA. Perfectamente maquillada y vestida me presenté en las oficinas, y llamé a la puerta. Me abrió Lina, me saludó, y me invitó a pasar. Dijo que me avisarían y que esperara. Así que me senté, aunque no podía aguantar mucho sentada, así que me levanté un poco para mirar el pasillo, e imaginarme allí.

Pasaron tan sólo 10 minutos y apareció el jefe, me invitó a su despacho. Dentro había otro hombre, su hermano, que llevaba la delegación de Alemania, y además era el presidente de la compañía.

Nos sentamos y me dejaron hablar sobre mi experiencia (tengo bastante experiencia como secretaria, comercial y recepcionista), me hicieron algunas preguntas, y luego llegó el gran desenlace que no me esperaba. El presidente me dijo: "Mira por tu Currículum se ve que eres una persona inquieta, por lo tanto incapaz de estar mucho tiempo en un mismo sitio, y nosotros no buscamos eso. Tu perfil (y créeme, te lo digo como si fuera tu padre) vale más para ser diseñadora, por ejemplo, un trabajo creativo. Yo que tú echaba Currículum a Retoucherie

Puedo decir muchas cosas, que no entiendo por qué este hombre me juzgaba sin conocerme, eso de trabajar en muchos sitios era porque no me surgía trabajo estable, además, estaba haciendo una FP de Marketing y tenía que ganarme la vida de alguna manera, que el trabajo de azafata es eso, cambiar mucho de sitio, pero yo quería algo estable, que por qué se atrevía a hablarme "como si fuera mi padre", etc, etc. Me intenté justificar, pero no me prestaron atención. Todo esto ya no valía, y me fui a casa de una amiga que vivía cerca, y allí no podía dejar de llorar. De hecho me puse a llorar allí en la oficina delante de estos dos, porque no podía controlarlo.

Al pasar unas horas, empecé a entender que algo no me cuadraba, parecía como si ya tenían claro que no me iban a contratar antes de que fuera a la entrevista. Mi amigo me llamó preguntando qué tal y se lo conté. Se quedó sorprendido, a él tampoco le cuadraba. Me intentó tranquilizar y me prometió que averiguaría qué podía haber pasado. Yo me torturaba con la pregunta: ¿Por qué?

Me llamó dos días después y me dijo: "No sé si decírtelo, porque sé que ésto te va a doler..."
Resulta que Lina se enteró en la Feria por su propio jefe sobre mi futura contratación y por supuesto no iba a permitir eso. Ella no es tonta y se dio cuenta rápidamente que sería desplazada a un segundo plano. El jefe necesitaba a alguien que pudiera hacer más de lo que hacía ella (no habla inglés), y ella no quería por nada del mundo que venga alguna Vilka a quitarle el puesto. Era pura envidia, de las malas. Y el instinto de supervivencia. (No sé ni por qué la defiendo, pero en parte hasta la entiendo). Pero no la perdono.

Así que la mujer se curó en salud y habló mal de mi a todos. Dijo de todo: que yo no hacía nada en la feria, que era una pesada, una vaga... Que ligué con todos los hombres que pasaron por el Stand, que estaba todo el rato hablando por el móvil, y otras chorradas absurdas. Sobra decir que no hice nada de lo que ella dijo. Pero ya no podía defenderme ni justificarme delante de nadie. Además mi amigo me dijo que por favor, no les dijera que me lo contó.

Por supuesto, mi amigo me defendió, y dijo: "pero si tú la has visto trabajar, y la conoces, de verdad te creerás todo lo que dice la otra? Yo no te la recomendaría si no mereciera la pena." Y el jefe le dijo a mi amigo: "Entiéndeme, si ya de principio va a haber ambiente tenso en la oficina, prefiero evitarlo, así que he tomado la mejor decisión". Vamos, que más vale lo malo conocido... Y eso también lo entiendo (qué triste eso de tener empatía hasta para esos momentos)

Durante días y meses el recuerdo fue intenso. Sentía rabia, impotencia, y ganas de llamar a la chica y decirla de todo, o mandar un mensaje. O llamar al jefe y decirle: tú te lo pierdes. De hecho, a día de hoy por esa empresa sólo puedo decir: Ir hacia atrás, teniendo a alguien que no puede daros lo que necesitáis es elección vuestra. Yo podía haber aportado mucho. Me merecía una oportunidad.

Han pasado dos años. Fui de nuevo a la Feria Expodental. Y pasé por el Stand por curiosidad, además esperaba encontrar a mi amigo, había perdido su teléfono. Y los encontré a los dos. Como era sábado y el último día, el jefe no estaba. Mejor. Pude saludar a mi amigo, nos invitó a unas cervezas , nos regaló muestras, y seguimos paseando. Más tarde volvimos. Nos sentamos en la mesa del Stand, y nos trajo otras dos cervezas, y panchitos para picar. nos quedamos allí un buen rato. Las pregunté a las dos azafatas que había, que si estaban cansadas de estar tantos días de pie. Aparecieron dos amigos más y tuvimos una charla muy agradable, recordando la feria anterior. Mi novio se sentía como pez en el agua. Por un momento hasta me olvidé de ella. Pero ella estaba allí. Y sé que se sentía incómoda. Cuando aparecí por primera vez se escondió en la parte trasera del Stand. Porque sabía perfectamente que lo que hizo no estuvo bien. Yo ni la saludé. Hice como si no me acordara siquiera de que existía. De hecho ella tampoco me saludó. Intentó pasar lo más desapercibida posible, haciendo como que estaba de repente muy ocupada. Parecía que iba a devorar a cada persona que se acercara a preguntar algo en el Stand, con tanto esmero lo hacía. Y no miraba. Pero yo sabía que ella me observaba, igual que yo a ella.

Ese fue mi gran momento. Desde aquel día me siento tranquila. Fue una especie de venganza, y me supo muy bien. La espina que tenía dentro, se disolvió por fin. La mejor sensación del mundo fue la de poder ir, saludar a mis amigos, y hacer como si nada. Ella no tuvo la misma suerte. Se siente...

Eso de alegrarse porque otro se sienta mal tampoco es muy sano... Pero me merezco esos minutos de gloria, por lo que me hizo, así que no me voy a sentir mal. Me he ganado esa tranquilidad. (Sonrisa malvada)





Volviendo al tema:

Sentir envidia es algo natural, así que no te tortures. Acéptala, y deja que viva. No hay que oponerse a ella, ni negarla, porque puede haber consecuencias negativas, y las emociones hay que dejarlas fluir, sobre todo si no perjudican a los demás. Lo que SÍ hay que controlar son los impulsos malvados que uno puede sentir hacia la persona envidiada, no hay que dejar que se traduzcan en hechos. Se puede disfrutar pensando en cómo le iría mal al otro, pero con moderación, por favor. Hay que aceptar (por lo menos para uno mismo) que en algún momento de tu vida puedes llegar a sentirla. Seguramente que no puedas decirlo en voz alta, porque la sociedad es muy hipócrita y cruel. Y la envidia está mal vista, aunque sea algo natural, supongo que por el hecho de existir la envidia mala. Hay que cuidar la imagen, salvo si no te importa ni lo más mínimo lo que los demás piensen. Yo lo desaconsejo, nunca sabes qué consecuencias puede tener. Lo dejo a la elección de cada uno. Quizá se lo puedas contar a un amigo/a cercano/a. Pero tampoco es para gritarla a los cuatro vientos. Además, aceptar que tienes envidia no implica decirlo a los todos demás. Implica hacerlo en tu interior. Y si decides contarlo a tod@s, ya sabes que te van a juzgar. Pero recuerda... Nadie puede definirte como envidioso o envidiosa y hacerte sentir mal. Porque es sólo un estado en un momento determinado de tu vida, y un estado no te define. Para hacerte sentir mal ya está tu conciencia. Los demás no tienen derecho, aunque lo intenten.

Por último me gustaría decir que somos humanos y estamos rodeados de humanos que sienten envidia en algún momento. Si la sienten hacia ti, no podrás evitarlo. Tómatelo con calma y mantente lejos de los que no te admiren en su envidia. Esa gente podría hacerte daño, o putearte como me puteó a mí Lina. Si no es posible evitarlo, pues bueno... Todo lo que nos pasa es para mejor, la vida tiene un mejor destino para ti, una puerta que se cierra significa que se abren otras, y otras frases positivas por el estilo. Puedes elegir la que más te guste para evitar sufrir. Y no hay que agobiarse. Al fin y al cabo los que te tienen envidia, buena o mala, son tus fans o admiradores, ni más ni menos. Sí, sí, son tus admiradores. Quieren ser como tú y conseguir lo que tienes. Y tener fans es normal. Todos los tenemos, aunque es más agradable que te apoyen a que te deseen algo malo. Pero allí están. 

Cuida a los buenos y no les falles, te admiran, eres su ídolo y ejemplo a seguir.

Un clásico de hoy: The Artist


Lo auténtico vuelve a estar de moda. volvemos a valorar los productos ecológicos, las prendas, y vuelve el cine mudo con la película "The Artist".





Ayer la vi en el cine. En el trabajo me regalaron dos entradas para cualquier cine de Madrid con menú (Coca-Cola y palomitas). Así que fuimos a ver la película que quería ver desde que se estrenó. Insistí a mi pareja en verla en el cine, porque quería sentir en mi propia piel cómo era eso de ir ver una película muda en la gran pantalla.


La película nos encantó, es espectacular. Admito que me costó acostumbrarme a ver los labios moverse y luego a veces se acompañaba con texto en fondo negro y otras veces no, tenías que deducirlo (menos mal que hablo bien inglés y puedo leer los labios). La banda sonora también nos encantó, no podemos evitar tararear el tema de Ludovic Bource de vez en cuando, y creo que ésto va para largo.


¡Es una experiencia única!


Curiosamente, los protagonistas no se besan en los labios ni una sola vez en toda la película, y creo que ni hace falta que lo hagan. Hay intensidad en otras escenas, y en las expresiones.
Mi escena favorita, sin duda es la del baile que hacen juntos: el claqué. No podía parar de mirar la pantalla, casi no pestañeé. Es un momento mágico, que atrae al espectador. Podéis ver la escena aquí:


Los dos protagonistas son atractivos: él con su bigote fino, su sonrisa y su elegancia, y ella con esa mirada, ese encanto y su estilazo. ¡Estoy realmente fascinada!


Por supuesto no puedo dejar de mencionar a Uggy, ese perrito encantador que ganó su "Oscar".

Recomiendo para verla en el cine (aprovechad que ya lleva tiempo) y para tenerla en casa.

El lunar que se pinta Peppy Miller me hizo acordarme de la celebración del Año Nuevo en 2004, cuando me puse por primera vez una strass cerca del labio (una especie de piedrecita de imitación que se usa como pegatina). Creo que a todas las mujeres nos queda bien tener un lunar allí. A mi me gusta experimentar y variar de vez en cuando, así que la puse. Aquí las fotos:



 

sábado, 3 de marzo de 2012

Lo natural es...

Tenui filo magnum texitur opus
From one fine thread a work art is born
De un hilo fino nace una obra de arte

Cada vez que veo una película antigua, como por ejemplo "Desayuno con diamantes", me viene a la cabeza el mismo pensamiento: qué suerte tenía esta gente de que no había costumbre de prendas sintéticas en aquella época. Los bolsos no eran de plástico, ni la ropa, ni los zapatos. Había que planchar esa ropa, sí, y se desgastaba, y era más cara que ahora, pero no tenía que que dormir sobre unas sábanas "plastificadas" ni comprarse bolsos cutres ni zapatos que no dejen la piel respirar. Las telas y la ropa son de origen muy antiguo, pero no están obsoletas. (Ver Historia de la ropa o Historia de las telas)

Bolso artesanal.
Yo no lo llevaría a diario, ni a una entrevista tampoco.
Hace un mes estuve por Ciudad Lineal (Madrid) y decidí dar una vuelta por las tiendas. Hacía buen tiempo, y yo acababa de salir del médico. Esas tardes entre semana para poder hacer algo que no sea trabajar no los tengo a menudo. Vi una tienda de bolsos, y decidí mirar a ver si me compraba alguno. Después de mirar varios (alguno incluso muy caro), decidí a hacerle la gran pregunta a la dependienta: "Tenéis algún bolso de cuero?"

Resulta que sólo había dos bolsos de cuero, ambos de estilo bastante hippie (lo cual no me pega mucho). Sólo DOS bolsos de cuero en una tienda de bolsos!!! La verdad es que entré en una especie de estupor, porque no me lo podía creer.
En los mercadillos venden muchos objetos de cuero, artesanales, pero no hay nada que sea más o menos clásico o de uso cotidiano. No sé por qué el concepto artesanal comprende necesariamente hacer cosas feas de cuero barato...


Me pregunto: ¿en qué momento decidimos dejar de usar cosas naturales y las sustituimos por plástico?

Bolso Cierre Cremallera
Bolso de Blanco de plástico
Se nota a la legua cuando una chaqueta o un bolso son de plástico intentando imitar la piel natural: se nota visualmente, al tacto y para colmo se desgasta muy rápidamente. Es como tirar dinero a la basura, porque al final el bolso o la chaqueta irán allí. Si con el cuero todavía se puede hacer algo, para cuidarlo (con aceite de ricino se le devuelve el brillo). En mi opinión, es mucho más bonito llevar un viejo bolso de cuero o de tela que un viejo bolso de piel artificial (plástico). Llevar algo así es faltarte el respeto a ti mismo. Yo me quiero lo suficiente como para ahorrar un poco y comprarme algo decente, que me dure mucho y que no se desgaste. En el post del otro día conté como tuve que devolver unas carteras porque eran de plástico por dentro.


He comprobado por mi misma que en verano la ropa sintética no transpira, y en invierno no abriga. Además suele producir electricidad estática. (sí, ya sé que la lana también, pero al menos no está hecha de petróleo). Las sábanas con poliéster son fáciles de planchar, pero yo no plancho las mías que son de algodón, y aunque lo hiciera, prefiero planchar a sentirme como si durmiera sobre unas bolsas.

Otra cosa que me parece fuera de lógica: el hecho de que se fabriquen en telas finas y sintéticas los trajes de carnaval. No protegen contra el frío (porque estoy hablando de Madrid), son de mala calidad, tampoco transpiran, pero eso sí, su precio es alto! Y me pueden alegra que es para estar en el interior de una discoteca o casa, pero no siempre es así. ¿Qué hace la gente que quiere pasear por la calle una noche en febrero? (que es cuando suelen tocar los carnavales).

Hay un tipo de tela sintética que sí admitiría en un bolso, el vinilo. En la ropa quizá no, porque no abriga nada. La razón es la siguiente: ese material no existe en la naturaleza, es duradero y no se ve tan cutre como las imitaciones de piel (por muy buenas que parezcan).

Sí a la viscosa y el rayon, que tienen su origen en celulosa. Las prendas de viscosa son agradables al tacto, y sí abrigan. También sí a Lycra, porque es un material que se mezcla con otras fibras. Tengo calcetines de Lycra con algodón, y me duran ya desde el 2004.

Así que yo digo: ¡No a las imitaciones de piel en la ropa y los bolsos! A lo mejor al principio no se nota, pero al poco tiempo se desgastará.
Tengo en casa algún que otro bolso de estos, y no sé muy bien qué hacer con ellos. No puedo llevarlos, ni regalarlos (aunque estén casi sin usar), porque no me parece un regalo digno. Así que ahí están, guardados, y otros en la basura ya, porque se desgastaron en cuestión de semanas.
La verdad, reconozco que me hace falta una limpieza de armario, pero no por las cosas que no use (los que me conocen bien saben que lo uso TODO, sí, y se sorprenden de vez en cuando, porque piensan que me he comprado algo nuevo, y en realidad es algo que ya tenía hace tiempo. Tengo un armario y medio de ropa, más una cómoda, y tengo la ropa para por lo menos 200 días al año sin tener que repetir). Simplemente un día abrí las puertas del armario y dije: "¿a ver, Vilka, cuántos conjuntos tienes para ir a un evento donde hay que ir bien arreglada?" (imagínate si tuvieras que asistir a una boda real, o a un evento de lujo). Resulta que no había mucho que poner. Tengo 30% de la ropa de El Corte Inglés (básicos), 10% de The Cool Outlet (es que el año pasado no la conocía todavía) y 60 % de Zara, Blanco, H&M (que cada vez venden cosas peor calidad). Y ese 60% todavía podía valer para ir a diario. Pero ya me voy acercando a una edad que prefiero la Calidad. No quiero comprarme una camiseta y que después de tres lavados parezca vieja.


Así que mi propósito para estos próximos años es ir gastando lo que tengo y comprar sólo cosas de Marca (no Zara, ni nada por el estilo). Me refiero a las Marcas como French Connection, Wrangler, Tintoretto, Hugo Boss, etc. Las cosas que tengo de estas marcas, me duran mucho, no se desgastan (si los cuidas adecuadamente, claro) y se nota su calidad de tejido y de costuras. No se les caen los botones, como a la ropa comprada en Blanco, ni se les deshacen las costuras.


¡Lo barato sale caro al final, es cierto! Pero no es necesario pagar el pastizal que cuestan esas prendas, también se pueden encontrar en un Factory, Outlets o en El Corte Inglés Oportunidades. Es cuestión de buscar bien y aprovechar las rebajas.

P.D.: Por cierto, para evitar que se produzca electricidad estática, yo uso un spray que compré en Spb, pero aquí lo he buscado y no lo hay. Se llama Antistatic, se debe pulverizar en la ropa antes de ponértela y dejar que se seque. No sé bien como funciona, pero el caso es que funciona (hasta lavar la prenda).

Con esa entrada quiero dejar claro que no estoy ni a favor ni en contra de las ideas de PETA, ni pretendo hacer que los demás dejen de usar prendas u objetos sintéticos. Mi estilo de vestir es atemporal y muy variado.